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Primer finalista de nuestro concurso Recetas con Historia

1 junio 2016

Ésta es la Receta con Historia de Francesc Prenafeta, el primer finalista del nuevo concurso de Borges.

Un día para el recuerdo

Aquel era un día muy especial para mí. Era principios de octubre del año 1957. Hacía un año que estaba en Amposta como subdirector de una oficina bancaria, solo y lejos de la familia que había dejado en Tàrrega. Echaba de menos a los amigos y, sobretodo, a una chica.

Unos cuantos del grupo de amigos y amigas de siempre decidieron venir a verme un fin de semana. Vendrían en tren el sábado y se irían el domingo.

Entonces yo vivía en un piso que el Banco me había facilitado, pero con los muebles mínimos, hecho que obligó a los visitantes a traer sacos de dormir (¡motivo de juerga a los veinte y pocos años!)

Pero quedaba pendiente la comida y, si por una parte era obligado invitarles, por otro lado en aquella época el sueldo no daba para alegrías. Hacía tiempo que había empezado a cocinar para mí, obligado por la precariedad de la oferta de comida aceptable que había en la Amposta de aquel entonces y, también, por el ahorro que me suponía.

Me animé y, recordando un plato que me había gustado de un amigo cocinero, le escribí para conseguir la receta. Me contestó muy amablemente, la intenté hacer y el resultado no me disgustó.

Llegado el gran día fui a Aldea, a la estación de tren más cercana, y vi bajar con grande alboroto a unos diez jóvenes. Como ya era mediodía, había dejado la comida preparada y una mesa puesta en el patio de operaciones del banco, ya que el piso no daba para tanta gente. Había improvisado un fuego de butano para calentar el guiso, unos panes de payés y unas botellas de vino del Priorat. Traían hambre y, a lo mejor por eso, la comida fue todo un éxito! Ayudada, además, por los generosos tragos de garnacha.

Subimos al piso, situado encima de la oficina, y nos repartimos los sacos de dormir. Naturalmente, chicos y chicas por separado (recordemos, años 50).

Discretamente, pedí que alguien me acompañara al banco porque tenía una tarea por terminar y me gustaría tener compañía. Como esperaba, María se ofreció y, con risas de complicidad de los otros, bajamos.

Con el corazón en un puño, me declaré a la antigua usanza. Promesas de amor, miradas tiernas, unos tímidos y castos besos, y la felicidad que me vuelve cuando lo recuerdo. Creo que la «ternera con atún» y el vino Priorat, tuvieron mucho que ver.

TERNERA CON ATÚN (VITELLO TONNATO)

Dificultad: Media
Personas: 6
Tiempo: 60 min

Ingredientes:
1 kg. de llata de ternera
1 puerro
2 cebollas
3 zanahorias
1 tomate
4 diente de ajo
Aceite de oliva arbequina virgen de Borges
dos hojas de laurel
1 chorro de coñac
200 gr. de atún con aceite de oliva
5 filetes de anchoa
2 huevos duros
4 cucharadas de zumo de limón
Alcaparras
Agua, sal y pimienta

Paso a paso:

Atamos la llata de ternera con cordel, apretando un poco y dándole forma redonda.
No la salaremos para que no suelte los jugos y quede tierna.
Cortamos las verduras y pelamos los ajos.
Ponemos aceite en una cazuela y, cuando esté bien caliente, freímos el ajo.
Le añadimos la carne, a fuego fuerte, y la sellamos por todos los lados.
Retiramos la carne y, en la misma cazuela, ponemos las verduras cortadas con un poco de sal. Lo mezclamos bien durante unos minutos y añadimos las hojas de laurel.
Añadimos la carne y, a los cinco minutos, un buen chorro de coñac.
Lo dejamos cocer unos diez minutos hasta que se haya evaporada el alcohol y añadimos agua (hasta que cubra la mitad de la carne) y un poco de sal y pimienta. La dejamos cocer 1 hora y media (dándole la vuelta cada media hora o 20 minutos).
Una vez hecha y fría, quitamos la carne de la cazuela, retiramos el cordel y la cortamos a trozos finos (estilo roast beef).

Para la salsa:

Escurrimos el atún y lo ponemos en un bol.
Partimos los huevos duros por la mitad, les sacamos las yemas y las añadimos al bol.
Añadimos también el zumo de limón, los filetes de anchoa y unas alcaparras. Lo trituramos todo con el minipimer y vamos añadiendo aceite poco a poco.
Añadimos el caldo de la carne hasta que la salsa tenga la consistencia deseada. Tiene que quedar con el espesor de una bechamel ligera.
Cubrimos la carne con la salsa, decoramos con unas alcaparras y, si se quiere, con un poco de clara de huevo rallada.
Dejamos reposar una hora antes de servir.
El resto de la salsa de atún se pone en una salsera y se lleva a la mesa. 

 

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